
N´esta ocasión los autos céntranse nas autuaciones musicales y nel tiatru de cai.
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PORTALÓN D´OPINIÓN, RESÚMENES DE NUEVAS Y COMENTARIOS SOBRU LAS TEMAS D´AUTUALIDÁ, POLÍTICA, CULTURA, NATURALEZA... NEL NUESU PAÍS LLÏONÉS


Emilio Gancedo
El presidente de la Diputación, a poco conocimiento que tuviera de cómo están, cómo (sobre)viven, qué pasa cada día en los pueblos de León, no dormiría por las noches pensando en que mucha gente mayor no se atreve ni a salir de sus casas a partir del mediodía por si se caen en la calle y no hay nadie para ayudarlos...
Al presidente de la Diputación, si viera cómo están los colegios de nuestras cabeceras comarcales, se le caería la cara de vergüenza ante cualquier gasto superfluo -”qué sé yo, unas cortinas millonarias, por ejemplo-”, y suprimiría cualquier veleidad, cualquier adorno, toda inversión que no fuera explícita y directamente dirigida a mejorar las condiciones de vida de un territorio que parece que ha sido víctima de un desastre nuclear.
El cargo de presidente de la Diputación, tal y como está, hoy por hoy, esta provincia nuestra, debería recaer en una especie de héroe, alguien de virtud excelsa, que gastase lo justo y percibiese lo mínimo. Sólo eso manifestaría sensatez y coherencia con la realidad.
El presidente de la Diputación tendría que exprimirse la cabeza, día tras día, para obtener una fórmula jurídica que permitese convertir a esta entidad, la única institución leonesa (en sentido regional) actual, en un verdadero gobierno leonés no atropellado ni sojuzgado por nadie.
El presidente de la Diputación reuniría a expertos de todo tipo para elevar su institución sobre los pivotes del gobierno tradicional e histórico de esta tierra: concejos y juntas vecinales. El presidente de la Diputación abogaría por una comarcalización plena, impidiendo una parcial -”de una sola zona-”, inútil e impuesta, cuyo único objetivo es dividir a los leoneses. El presidente de la Diputación afrontaría un trabajo ímprobo: el de conseguir dignidad para la única región que no obtuvo su autonomía. Y lo haría con educación, elegancia, valentía y ahorro.
Casi, casi como lo que tenemos hoy.
"Un audiovisual engañoso, sólo apto para iniciados, y un panel con la cronología de San Miguel de Escalada, desde que fue declarado monumento nacional en 1886, hasta el plan de restauración vigente dan idea de la pereza de la Junta por poner en valor esta joya del mozárabe.
En pleno Año Jacobeo, cuando la Consejería de Educación ha dado órdenes a los colegios para que realicen actividades sobre el Camino de Santiago, a San Miguel de Escalada lo ubican en un «paisaje castellano» inventado.
El proyecto cultural Escalas se desacredita a sí mismo con este error y la Junta muestra una vez más resistencia para nombrar a León al no corregirlo. Llueve sobre mojado. De poco sirvieron aquellas discusiones para que la comunidad no fuera Castilla-León, sino Castilla y León o su incorporación reciente en la reforma del Estatuto de Autonomía.
Desde Valladolid, León se percibe como una amenaza. No existe el reconocimiento. No es una nimiedad el lenguaje, porque a través del lenguaje se construye la realidad. Tampoco deberían ser banales las pomposas declaraciones de intenciones como esta que inspira el proyecto cultural Escalas : «Fomentar el conocimiento, conservación y valoración del patrimonio en las comunidades en que se inserta de cara al refuerzo de su identidad cultural y territorial...». El centralismo, una vez más, resulta caro e ignorante."

TODO VALE PARA LA JUNTA
Martes día 4 de Mayo de 2010, un día triste para León y un día lamentable para la monarquía española, cuando unos políticos sin principios utilizan a la Casa Real y a la figura del Rey, en función de sus intereses que no son otros que manipular la legítima celebración del 1100 Aniversario del Reino de León, para intentar poner en valor un proyecto autonómico artificial, basado en la mentira, en la tergiversación de la historia y en la negación de la existencia de un pueblo, el pueblo leonés.
Hacer coincidir la entrega al Rey de la Medalla de Oro de Castilla y León con los actos Reales de celebración del 1100 no ha sido más que un burdo intento, otro más, de confundir a los leoneses y a los castellanos. A unos haciéndoles ver que son la misma cosa realidades que nunca lo fueron y nunca lo serán y a los otros haciéndoles ver que los leoneses estamos encantados con un proyecto que sólo nos ha dado pobreza y despoblación, y que intenta diluir nuestra identidad hasta hacerla desaparecer.
No les basta invertir millones para generar una identidad de nuevo cuño, no les es suficiente crear bancos de pensadores para generar un sentimiento que no existe, no les basta manipular los libros de texto para borrar la memoria y lavar el cerebro de nuestros hijos, ni siquiera les es suficiente manipular los medios de comunicación escritos mediante la propaganda y crear una televisión a la medida del Gobierno autonómico.
Nada de eso ha sido suficiente y esta gente no tiene límites, pocas cosas les quedaban. Por eso decidieron utilizar una institución respetada por muchos, pensando que con ello iban a hacerse partícipes de su credibilidad, pensando que con esa maniobra iban a contagiarse de la legitimidad que se le presupone al Rey. Este acto por si mismo define al Gobierno de la Junta, y pone en evidencia la deslegitimidad de esta Autonomía y de sus gobernantes.
Los políticos de esta tierra tienen una nueva oportunidad de desligarse de estos gobernantes sin principios dispuestos a todo con tal de perpetuar su régimen. Es una de las últimas oportunidades de marcar distancias con aquellos que han perdido el norte y dejar de ser cómplices de la injusticia. Esta tierra y sus gentes lo merecen, es hora de reivindicar lo que es nuestro o seremos cómplices de la ignominia.
"Si la semana pasada nos hartamos de queso castellano de Valdeón, llega el momento de aprovechar la marca de garantía que lo protege y ampara: Tierra de Sabor. Otro esfuerzo sin precedentes del adalid de los topillos.
Tan original lema lleva años repitiéndose en guías turísticas de Jordania, Italia, Grecia, Alemania, México y hasta Argentina. Ya en la Península, amén de en la Andalucía de sus sinsabores, otro tanto puede decirse de la ciudad de Melilla, que, desde 2006, lleva sirviéndose de este bonito paraguas para referirse a los productos que ese enclave español en África ofrece al visitante. En fin, que a quien se le ocurrió tal marca para Castillileón no se le royeron las neuronas con el esfuerzo sobrehumano de pensar. Bastó con cambiar el plural por el singular.
Recordarán los lectores que los productos agroalimentarios de esta comunidad se comercializaron antaño bajo la marca «Alimentos de Castilla y León», que englobaba a las Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas, que alcanzó prestigio, valía en los mercados. En una palabra: servía sin ofender. Pero hete aquí que a una lumbrera se le antojó cambiar lo que funcionaba por un nuevo eslogan gargameliano. Marca única, no sectorial.
El Consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago, convocó campaña de ideas a 65.000 euros del ala para el ganador. Concurso que quedó desierto entonces y después salió de nuevo triunfante en formato vidriera y sin acento -”ahora sí lo lleva-”, mas, curiosamente y por las mismas fechas, doña Silvia adjudicó por 200.000 eurazos el lindo «tierra de sabor».
Pero el aspecto más sorprendente de la campaña de los sabores agrios es que abre su utilización comercial a más de tres mil empresas, con el único requisito para etiquetar producto que someterse a una auditoría anual, por lo que las DOP y las IGP, que prestigian calidad y nacen fruto del esfuerzo del empresario, pasan a formar parte del mismo saco de patatas que quien se ha dedicado a mirar las perdices que cantaba Delibes por la campa de Villalar.
Un año después, Silvia, afecta a Alimentaria, informe Nielsen en mano, considera que en un pis-pas, el originalísimo eslogan con letra de niño de primaria se convertirá en marca líder nacional. Y ahora pásmense conmigo. Viene la parte encuesta que tanto gusta a los políticos: 98% de ustedes conocen y sabrían describir punto a punto lo que significa «tierra de sabor», 70% la recomiendan a la vecina del quinto, 40% prefieren pagar más por ella porque cuando prueban, repiten. Mil quinientas entrevistas lo avalan, toda España discierne que Castillileón se forma sobre vino y queso (46%), productos «cerdícolas» (41%), alubias y diversos (35%) y patatinas (19%). Esto es: 141% del 100% de los españoles aplauden a Silvia Clemente. Para la siguiente campaña tráete a Russell Crowe. Lo vestimos de romano, servimos un buen bierzo con botillo y para entonces el 318% de las españolas preferiremos comprar queso castellano de Zamora y alubias castellanas de La Bañeza a cambio de ver su fotografía. Restan meses para el siguiente Alimentaria. Tienes tiempo. Fuerza y honor, romana."